Hay un momento en la maternidad que se repite en miles de casas, a cualquier hora de la madrugada.
Miras el reloj. Son las 2:47.
Tu bebé se ha vuelto a despertar. Otra vez.
Hace unas semanas dormía mejor. No perfecto, pero mejor. Y ahora no.
Ahora se despierta más, llora al dejarlo en la cuna, solo quiere brazos y tú te preguntas, con ojeras ya estructurales, si has hecho algo mal.
Déjame decirte algo importante desde el principio: no has fallado.
Lo que estás viviendo tiene nombre y apellidos, y se llama regresión del sueño.
Y sí, son duras. Muy duras.
Pero también son normales, temporales… y una señal de que tu bebé está creciendo.
Qué son realmente las regresiones del sueño del bebé (y por qué aparecen)
Las regresiones del sueño no son un capricho ni una mala costumbre adquirida.
Son etapas del desarrollo neurológico en las que el cerebro del bebé da un salto enorme… y el sueño se resiente.
Durante los primeros años de vida, el cerebro infantil cambia a una velocidad brutal. Cada nueva habilidad —desde enfocar mejor la vista hasta gatear, balbucear o entender que mamá se va pero vuelve— implica una reorganización interna gigantesca.
¿Y qué pasa cuando el cerebro trabaja a tope?
Exacto: dormir pasa a segundo plano.
Durante una regresión del sueño es habitual que:
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El bebé se despierte más veces durante la noche
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Le cueste mucho conciliar el sueño
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Llore al acostarlo aunque esté agotado
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Necesite más contacto físico que nunca
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Tenga siestas más cortas o desordenadas
Todo esto puede aparecer de un día para otro, sin avisar. Y por eso desconcierta tanto.
La regresión del sueño de los 4 meses: cuando todo cambia de verdad
Si hay una regresión que se lleva el premio a la más intensa, esa es la de los 4 meses.
No es casualidad que sea también la más buscada en Google.
Hasta ese momento, muchos bebés duermen como “a trompicones”, entrando y saliendo del sueño profundo sin una estructura clara. Pero alrededor de los 4 meses, el sueño madura y se organiza en ciclos, como el de los adultos.
¿El problema?
Que entre ciclo y ciclo el bebé se despierta… y aún no sabe volver a dormirse solo.
Por eso puede pasar que:
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Antes dormía tramos largos y ahora no
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Se despierte cada 40–60 minutos
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Solo vuelva a dormirse con ayuda
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Proteste mucho al acostarlo
No es que haya olvidado dormir.
Es que su forma de dormir ha cambiado para siempre.
Regresión del sueño entre los 6 y 8 meses: el mundo es demasiado interesante
En esta etapa el bebé empieza a descubrir que el mundo es enorme… y fascinante.
Gatea, se sienta, se mueve, reconoce caras, protesta cuando te vas.
Aquí suele aparecer con fuerza la ansiedad por separación.
Tu bebé ya entiende que sois personas distintas, y eso le genera inseguridad, especialmente por la noche.
Durante esta regresión es habitual que:
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Se despierte llorando y solo se calme contigo
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Rechace dormirse si no estás cerca
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Se despierte justo al dejarlo en la cuna
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Tenga noches muy fragmentadas
No es dependencia.
Es necesidad emocional.
La regresión del sueño alrededor del primer año
El primer cumpleaños trae muchas cosas bonitas… y algunos desajustes nocturnos.
Aparecen nuevas emociones, más carácter, primeras palabras, primeros enfados y, en algunos casos, primeros miedos.
El sueño vuelve a tambalearse porque el bebé:
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Tiene más conciencia de sí mismo
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Empieza a afirmar su voluntad
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Puede experimentar frustración
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A veces sueña de forma más intensa
Aquí no es raro que:
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Rechace irse a la cama
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Se despierte gritando
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Necesite más tiempo para calmarse
En momentos de regresión, los bebés buscan más que nunca lo que les resulta familiar. Olores conocidos, texturas suaves y esa sensación de estar envueltos y protegidos. Utilizar siempre el mismo arrullo o mantita de bebé para dormir puede convertirse en un pequeño ritual de seguridad, ayudando al bebé a relajarse antes de dormir y a volver a conciliar el sueño con mayor facilidad cuando se despierta por la noche.
En algunas regresiones, sobre todo a partir del primer año, el bebé empieza a percibir el entorno de forma diferente. La oscuridad total puede generar inseguridad, y una luz suave puede ayudar a crear un ambiente más tranquilo. Una luz quitamiedos tenue no interfiere con el sueño y puede convertirse en un punto de referencia calmante tanto para el bebé como para los padres durante los despertares nocturnos.
¿Cuánto dura una regresión del sueño?
No hay una respuesta exacta, pero en general una regresión del sueño suele durar entre dos y seis semanas.
Sé que cuando estás dentro parece eterna.
Pero no lo es.
El sueño vuelve a reorganizarse poco a poco, especialmente cuando el bebé integra la nueva habilidad que estaba aprendiendo.
Durante las regresiones del sueño, cualquier pequeño cambio puede marcar la diferencia. Muchos bebés se despiertan al notar frío, al destaparse o simplemente al perder esa sensación de recogimiento que tenían en el vientre. Por eso, contar con un saco de dormir para bebé adecuado puede ayudar mucho a mantener una temperatura constante durante toda la noche y a que el sueño sea más profundo y continuo, incluso en los despertares inevitables de estas etapas.
Qué puedes hacer durante una regresión del sueño (y qué no)
Durante una regresión no se trata de “arreglar” el sueño, sino de acompañarlo.
Mantener rutinas suaves ayuda mucho. No porque vayan a hacer que duerma del tirón, sino porque aportan previsibilidad y seguridad. El baño, el pijama, la luz tenue, una voz tranquila… todo eso le dice a su cuerpo que es hora de descansar.
También es importante entender que durante estas etapas el bebé necesita más contacto, no menos. Más brazos, más presencia, más calma. No estás creando una mala costumbre por atenderlo. Estás respondiendo a una necesidad real.
El entorno del sueño cobra especial importancia: un espacio tranquilo, oscuro, con una temperatura adecuada y elementos conocidos ayuda a que el bebé se relaje antes y después de los despertares.
Y quizá lo más difícil de todo: bajar expectativas.
No es el momento de exigir noches perfectas ni de compararte con otros bebés que “duermen del tirón”.
Cada bebé tiene su ritmo. Y cada familia, su contexto.
Las muselinas son uno de esos imprescindibles que salvan noches (y días). Durante una regresión del sueño, pueden utilizarse para cubrir ligeramente al bebé, proteger el colchón de babitas o pequeñas regurgitaciones, o simplemente como objeto de transición. Tener una muselina de algodón suave cerca de la cuna aporta comodidad, higiene y esa sensación de calma que tanto necesita el bebé en estas etapas de cambios.
Lo que una regresión del sueño NO significa
No significa que tu bebé duerma mal.
No significa que hayas hecho algo mal.
No significa que ya no vaya a dormir bien nunca.
No significa que necesite ser entrenado.
Significa que está creciendo.
Un último mensaje para ti, que lees esto de madrugada
Tu bebé no se despierta para fastidiarte.
Se despierta porque te necesita, porque su mundo ha cambiado y tú sigues siendo su lugar seguro.
Habrá noches mejores. Volverán.
Y un día —aunque ahora cueste creerlo— dormirás sin despertarte cada hora.
Hasta entonces, haz lo que puedas.
Y recuerda: lo estás haciendo mucho mejor de lo que crees 🤍
Preguntas frecuentes sobre las regresiones del sueño del bebé
❓ ¿Qué es exactamente una regresión del sueño en bebés?
Una regresión del sueño es una etapa temporal en la que un bebé que dormía relativamente bien empieza a despertarse más por la noche, le cuesta conciliar el sueño o necesita más ayuda para dormirse. No es un retroceso real, sino una consecuencia directa de los cambios que se están produciendo en su desarrollo neurológico, emocional o físico. Es decir, el sueño empeora porque el bebé está aprendiendo y creciendo.
❓ ¿A qué edad ocurren las regresiones del sueño del bebé?
Las regresiones del sueño más comunes suelen aparecer alrededor de los 4 meses, 6-8 meses, 12 meses, 18 meses y, en algunos casos, alrededor de los 2 años. No todos los bebés las viven igual ni con la misma intensidad, pero casi todos pasan por alguna de ellas en sus primeros años de vida.
❓ ¿La regresión del sueño de los 4 meses es real?
Sí, la regresión del sueño de los 4 meses es una de las pocas regresiones consideradas “reales” desde el punto de vista fisiológico. En este momento, el sueño del bebé madura y se reorganiza en ciclos similares a los del adulto. Esto hace que se despierte con más facilidad entre ciclos y que necesite ayuda para volver a dormirse, algo completamente normal a esta edad.
❓ ¿Cuánto tiempo dura una regresión del sueño?
La duración de una regresión del sueño puede variar, pero lo habitual es que dure entre dos y seis semanas. En algunos bebés puede resolverse antes y en otros alargarse un poco más, sobre todo si coinciden varios factores como dentición, ansiedad por separación o cambios importantes en la rutina.
❓ ¿Es normal que mi bebé se despierte cada hora durante una regresión?
Sí, es bastante habitual. Durante una regresión del sueño, muchos bebés se despiertan cada vez que completan un ciclo de sueño y no saben volver a dormirse solos. Aunque resulta muy agotador para las familias, este patrón suele ser temporal y mejora conforme el bebé integra los cambios que está experimentando.
❓ ¿Debo cambiar la rutina de sueño durante una regresión?
No es recomendable hacer grandes cambios durante una regresión del sueño. Al contrario, mantener una rutina predecible y tranquila suele ayudar al bebé a sentirse más seguro. Aunque la rutina no elimine los despertares nocturnos, sí puede facilitar que el bebé se relaje y vuelva a dormirse con mayor facilidad.
❓ ¿Atender a mi bebé por la noche durante una regresión lo malacostumbra?
No. Atender a un bebé durante una regresión del sueño no crea malos hábitos ni fomenta la dependencia. En estas etapas, el bebé necesita más contacto y seguridad porque su mundo interno está cambiando. Responder a sus necesidades fortalece el vínculo y, a largo plazo, favorece un descanso más seguro y estable.
❓ ¿Es buen momento para aplicar métodos de entrenamiento del sueño?
Generalmente, no. Durante una regresión del sueño, el bebé está atravesando un momento de especial sensibilidad emocional y neurológica. Forzar cambios importantes o aplicar métodos estrictos suele aumentar el estrés tanto del bebé como de los padres. Lo más recomendable es acompañar la etapa y esperar a que pase antes de plantear cambios en el sueño.
❓ ¿Cómo saber si es una regresión del sueño o hay otro problema?
Si los despertares aparecen de forma repentina, sin cambios evidentes en la alimentación o la salud, y coinciden con una edad típica de regresión, lo más probable es que se trate de una regresión del sueño. Aun así, si el bebé muestra dolor persistente, fiebre o un malestar claro, conviene consultar con el pediatra para descartar otros problemas.
❓ ¿Las regresiones del sueño afectan también a las siestas?
Sí, es muy común que durante una regresión del sueño las siestas se vuelvan más cortas, irregulares o difíciles. Esto forma parte del mismo proceso y suele normalizarse cuando el sueño nocturno empieza a estabilizarse de nuevo.
❓ ¿Mi bebé volverá a dormir bien después de una regresión?
Sí. Aunque durante la regresión pueda parecer imposible, los bebés vuelven a dormir mejor una vez superada la etapa. Cada regresión suele dar paso a un nuevo avance en el desarrollo y, con el tiempo, a un sueño más maduro.


